viernes, 3 de junio de 2016

Involucionando


Si, aquí sigo.
Pero es un sigo, de seguir mas que de permanecer.
No es un seguir de “seguir igual”
Al contrario, no parece que haya nada en este Mundo que no se obstine en sorprenderme. No me atrevo a hacer predicciones de nada. Me ocurren cosas, como venirme tormentas huracanadas, y con frecuencia agarrarme para no salir volando al pararayos. Se comprenderá que esté un poco quemado.
Ahora que no he aclarado nada, como sigo realmente, el caso es que continúo respirando, que nos es poco, como dice un amigo.

Pero vamos que aquí acostumbro a referirme a lo deportivo, y no a mis experiencias kafkianas, y ahí si que es fácil describir mi estado de forma.

Cuando acabé mis Ironmans, mis Medio Ironmans, siempre bastante cerca de las últimas posiciones, pero siempre finisher, había algunos Cracks que sobre gente como yo, declaraban:
  • Eso si que tiene mérito, porque si en una prueba tan dura como este triatlón, yo sufro 8 horas, este tío es capaz de sufrir 15 horas hasta que llega a la meta”
Si me acojo a este criterio, creo que estoy en disposición de alcanzar el máximo mérito deportivo, pues hoy por hoy tardaría una eternidad en cubrir 10 km corriendo, y lo haría con gran sufrimiento.

Después de meses buscando sin saberlo la regeneración y recuperación de mi cuerpo después de años de triatlones, creo que por fin he alcanzado la excelencia. Y el cuerpo se ha adaptado al estímulo, o a la falta de él.


De hombre de Hierro a Hombre Panceta.

En el agua, soy un barril, pedaleando me cuesta terminar una clase de spining, y corriendo, es increible el tiempo que tarda mi reflejo en recorrer un escaparate, y la imagen que me devuelve el cristal, es mas un hombre vestido con ropa de colores andando a saltitos, que un verdadero correr.

Me acuerdo cuando comentaba con total sinceridad en la salida de las pruebas, eso de “No stoy entrenando nada, de nada”. Y ese nada de nada, era hacer entre 4 y 6 horas semanales de entrenamiento.
Ahora por fin he experimentado la nada. La Nada=0. Y no me gusta.
Y voy a cambiarlo.
Y como no podía ser de otra manera cuento con todo el apoyo de mi compañera de equipo, que al fin y al cabo fichó a un hombre de hierro, hoy por hoy "missing".

He cumplido hace unos días un año sin Triatlón.
Por primera vez en todos estos años........
Por cierto el 18 de este mes, hará 11 años de mi debut en un triatlón, y no he dejado esa droga ni un solo año, hasta ahora.
Estoy deseando recaer.

Así que volveré. Osea que estoy volviendo, ya lo habreis intuido por lo del spining y la ropa de colores y tal.... y bueno, a ver a donde me lleva.
De momento, sigo siendo Camaleón, y aun no renuncio a acabar el año vistiendo el mono de mi club en algún sitio, aunque sea un tri sprint, que no es poco.... como respirar





jueves, 17 de septiembre de 2015

Caminos por recorrer

Así se titula este regalo de boda que nos han hecho varios amigos - Gracias Felix, Belén, Nacho y Jose María-  obra de nuestro amigo Jarén. Difícilmente voy a explicarlo mejor yo que el mismo, en su blog.
La verdad es que nos ha encantado a los dos.
Como dije en mi anterior entrada, ahora comparto la competición: ahora corro en equipo. Y este cuadro lo representa bien.
De paso mis brooks han encontrado un retrato digno de unas ilustres competidoras en el Hall Of Fame de mi casa.

Un gran regalo


Por otro lado, en lo deportivo,  estoy tratando que mis zapatillas solo estén "colgadas" pictóricamente, pero que en realidad comiencen de nuevo a devorar kilómetros.

Se me hace raro, que cuando en esta época del año suelo andar pendiente de mi Titán, o algo de similar calibre, este mes de septiembre, ando mas bien pendiente de ser capaz de  volver a  nadar , pedalear y trotar, con frecuencia diaria.
Bueno: poco a poco.
Mientras observo con alegría y algo de envidia las fotos de finishers  de mis amigos en la redes sociales.

Mi estado actual es por tanto: volviendo a la senda del Triatlón forma de vida.
Empezando la temporada 2016. ¡A disfrutar!.

sábado, 18 de julio de 2015


A punto de tomar la salida de una nueva carrera.

Dentro de 3 horas.
Estoy con los nervios previos a ponerse en la línea de salida, ya sabéis los típicos pensamientos si la habré preparado lo suficiente, como será, qué sensaciones....
Supongo que se pasarán los nervios una vez den la salida. Como siempre.

Por muy especial que sea la carrera, suele ser así.

Hace exactamente un año, el 18 de julio del 2014, viajaba a Nueva York. Y entre otras cosas, corrí una carrera en Manhatan. Y me tomaron esta foto.

Y aquella carrera la corrí con la misma persona con la que comparto desde hoy una nueva carrera. Y además la hago compañera de equipo para "Todos los días de mi vida".

Convencido de buscar y encontrar junto a ella, el cómo disfrutar cada kilómetro de todos los que hay por delante. Los mas y lo menos duros.

No hay mas tiempo, pare escribir, para escoger las palabras. La línea de salida es un  lugar de agitación y nervios a estas horas ;)

Volveré por aquí a contar batallitas.



viernes, 22 de mayo de 2015

XIX Triatlon de Sevilla, el de la tranquilidad


Pues después de un invierno sin entrenar, y una primavera intermitente, la verdad empezaba a dudar que me fuera a sentir de nuevo triatleta.
El año viene intenso, muy intenso, en las cosas prioritarias  (y desmintiendo a Fito, esta vez lo urgente es lo importante ).

Luego la dinámica esa de que cuando no puedo entrenar, porque no puedo, y cuando es posible porque ya no me apetece y este desastre no hay ya quien lo arregle… pues eso, que me ha costado arrancar.
Finalmente junté un puñado de semanas redentoras que me dejaron con suficiente forma para afrontar un Triatlón Olímpico.
Haciendo trampas corriendo un poco sobre el agua en la Natación



Si. Un triatlón Olímpico. Y que difícil es contentarse con eso, cuando se te ha metido en la cabeza la obsesión de la Larga distancia.
Y va uno se apunta a un olímpico, y ni siquiera siente tener garantías de acabarlo. Un olímpico y con dudas. Una cura de humildad también.
Porque para mucha gente venida de toda España a hacer este magnifico triatlón, esto es un desafío que justifica su viaje y mucho entrenamiento. Y no digamos para los que aun hacen sprint, y sueñan con algún día hacer el olímpico.
La perceptiva se pierde con facilidad.

Así que con la serenidad de quien no aspira a mejorar ningún tiempo, ni adelantar a ningún conocido, ni nada, me fui a hacer el Triatlón de Sevilla el domingo pasado.
Con esa misma serenidad disfruté de la natación, una de las mejores que he hecho.
Vi mucha aglomeración donde me suelo colocar, así que cambié y mano de santo.
Disfrutando del 1500 como nunca.

Transición bastante rápida, aunque el compañero de boxes me tirara la bici al salir, ya que no le bastó con ocupar mi zona con sus cosas antes de la salida. Pero a mi  no me iba a alterar nada ese día.

Todo bien. Tranquilidad 
Salí acompañado de un buen puñado de triatletas, y nos confundimos con algunos de la primera salida, con los que formamos un buen grupo. Y los

Yo consciente de lo cortito que iba de forma, me refugié en el grupo, y cuando menguó al completar los 40 kms los de la primera salida, me concentré en no perderle la rueda a los que nos quedamos, unos 10.

El circuito este año es nuevo. Mas seguro en algunos aspectos, pero encontré demasiados baches en algunas zonas, y una curva complicada después de un badén, que provocó una  caída al que me precedía, creo que sin consecuencias importantes.
Me fui con intranquilidad pero no parecía haber caído muy mal, y había voluntarios por la zona.

Del grupo tiraban sobre todo dos, y los demás nos aprovechábamos, la injusticia de permitir el drafting,  pero cada uno sabe lo que tiene para dar, y la verdad yo ya tenía bastante con que no se me fueran en los arreones.
Aun así en los últimos 15 km cuando me pareció que acusaban el cansancio los de delante, y bajaba el ritmo, pasé al relevo unas cuantas veces, y así de paso tranquilizaba la mala conciencia que se nos pone a los triatletas “de larga” cuando chupamos rueda.
Al final se fue descolgando gente y llegamos solo 4 a la transición. Por lo visto hice la bici en 1h 07, que para mi es como volar bajito.

Transición super rápida, (al final aprendo), y a correr.
De nuevo aquí entró en juego la serenidad de quien no busca mas que cruzar la meta, no compite ni contra un crono ni contra otros triatletas.
Con la cabeza y frialdad que yo habitualmente no tengo en las pruebas, tomé referencias en los kms y puse un ritmo asequible, entrenado y probado. Me refresqué en los avituallamientos, y escuché mi cuerpo como no suelo, para evitar freírme.
Y el resultado fue que todo fue bien.
Que sin haber corrido ningún día de este año 2015 mas de 8 km, me las arregle, para hacer un tiempo en Meta igual que el año pasado, y una clasificación aun mejor.

¿Y como se explica eso estando en peor forma?
1-Que se compite mejor cuando solo se hace contra uno mismo.
2- Que la experiencia es un grado y uno sabe mas por viejo que por diablo. (Mi primer tri post 40 tacos).
3- Que ser realista con tus capacidades (esto traducido es lo que se ha entrenado)  permite dar el máximo.
4- Y ¡Que narices!, que el drafting es injusto y me benefició.

Queda inagurado para mi el triatlón 2015. Habrá más. No se aun, pero el run-run está  ya ahí dentro. En la cabeza.
Acabará tomando forma de dorsal....



PD: Lástima de perderme por despistado, las fotos de mis Camaleones, que como siempre participaron masivamente en el triatlón de su ciudad.


jueves, 22 de enero de 2015

Sigo por aquí

Creo que nunca había estado tanto tiempo sin escribir en el Blog.

Ha hecho falta que una gripe me deje en casita, para poder tener un momento y escribir unas líneas.


Desde la últma vez, hace ya unos meses, hasta he cumplido años.
Que alguno al verme desaparecer, pensaría seguro que era víctima de la famosa "crisis de los", y me había comprado una moto y una chupa de cuero (al descapotable no me llega), o apuntado a un curso de esquí extremo, o cualquier cosa disparatada.
Pues no, sigo siendo yo. Y seguramente sigo siendo triatleta con pretensiones Ironman, lo que pasa es que ya casi no me acuerdo de lo que es entrenar en serio.
Vale, si,  he exagerado. Pero mas o menos desde que hice el Titán, la cosa ha estado muy parada.

Como digo, sigo siendo yo después de cumplir 40, si acaso distinto, como el equipo que me llevé el otro día a spining. Una mezcla entre lo experimentado y lo nuevo.
Es lo que pasa cuando uno hace la mochila para el gym a las 7,30 y con la luz apagada.
Consecuencias de hacer la mochila sin luz


No ha sido la desidia lo que me ha dejado sin entrenar.
Ha sido, sobre todo una tremenda racha de resfriados. Da un poco de vergüenza quejarse de salud cuando uno ha tenido la bendición de no ponerse malo casi nunca, ni problemas auténticos de salud, pero es que este invierno, en los últimos 66 días he estado enfermo 46.
Por este orden:  una faringitis, una intoxicación alimentaria, una larga bronquitis, y hoy por fin creo que escribo bajo los efectos de una gripe. Dios quiera que solo sea resfriado, aunque los 38 y las tiritonas no presagian nada bueno.
Esta temporada he empezado a entrenar 4 veces, y 4 lo he vuelto a dejar.

Pero como digo, basta de quejarse. Ya vendrá el sol y la racha buena. Y el Triatlón.
Este año será intenso y complicado, pero el Triatlón tendrá su hueco en mi vida, y espero seguir por aquí contando de todo un poco.

viernes, 10 de octubre de 2014

El reto del Titán X quema solo tres etapas: diseñado, soñado y preparado.

Solo ha faltado completarlo. Realizarlo. La organización y los atletas ya pusieron el resto. Solo faltaba la cuarta etapa.

Diez años acudiendo al Titán, y asumiendo las reglas de una de las pruebas mas duras que puede hacerse.
 Mas duro que algunos Ironman dicen. Mas genuino y auténtico que la mayoría de los triatlones de pasarela actuales.  Si, esos Ironmans de ahora, de lucirse, de lucir bici, de presumir de rodar rápido aunque sea a rueda.
Que no digo que no vaya yo a hacer de esos, o hasta los haya hecho ya, pero esto, el Titán , es otra cosa.

Pues ha tenido que ser en esta décima edición tan especial, de mayores distancias, de dureza imprevisible, que precisamente eso, lo imprevisible, no nos ha dejado ponernos a prueba.


En la madrugada  del día de la prueba, la tromba de agua que caía sobre la Sierra de Cádiz durante toda la noche, aun duraba al dirigirnos a los boxes por la mañana. Todo auguraba que la prueba o bien no se disputaría o bien tendría que ser mutilada.

Solo tuvimos sol cuando estábamos en remojo
Y así se hizo, creo que con muy buen criterio. Tras el reconocimiento del circuito por la Guardia Civil, comprobaron que en los Puertos de montaña que tendríamos que descender a bastante velocidad, con la carretera directamente inundado, por agua que bajaba por las laderas del modo mas aleatorio y caprichoso, dejando a su paso  grava, barro, ramas hojas, y hasta piedras.

La dirección de carrera decidió suspender el durísimo sector de Bici, y tras consultarlo en Asamblea, de sombríos y tristes aspirantes a Titán, improvisar un durísimo aquatlon:
4 Km de natación + subida al Puerto de las Palomas - Bajada a la Presa- Y Subida a la Meta en Zahara. Es decir 4 km de natación mas subir y bajar un puerto de 1400 m, para un total de 36 Km a pie.

A mi no me podía ir peor el asunto.

Entrené sobre todo bici este verano, por molestias que no me han abandonado en la carrera a pie, en los últimos meses.
Así que esta vez iba regular de natación, suspenso de carrera, y aprobado justito para la dura bici.

Saboreando tranquilo la unica transición
Había corrido poco en verano, y desde luego siempre en llano. No sabía como me iría  subiendo un puerto de pendientes entre el 5% y el 10% durante 11 km.
Nunca había hecho algo así y lo que no se entrena, no suele salir demasiado bien.


Pero como no nos podíamos ir con toda esa energía y frustración en nuestros cuerpos, casi todos tomamos la salida.


La natación me salió demasiado bien teniendo en cuenta, que apenas he nadado este Verano.
Era a 2 vueltas de 2 km, y tras la primera vuelta empecé a sentir la tripa revuelta. Además durante esa primera vuelta me había desorientado bastante. Creo que lo arreglé en la segunda mitad, en la que si que me dirigí en linea recta a las boyas sin desviarme.
Salí en la zona media de la clasificación , lo mismo que cuando entreno bien, así que fenomenal.


Corriendo el único tramo llano: Los boxes
Luego la carrera a pie... me la tomé con filosofía. Sabía que no estaba ni bien entrenado ni preparado para subir una montaña corriendo. Así que puse una intensidad de larga distancia ayudándome del pulsómetro. Parando a caminar, cada poco, para recuperar y volviendo a correr.
Así mucho antes de lo previsto, y sin apenas desgaste llegué a lo alto del Puerto.

Me di cuenta que estaría en meta mucho antes de lo que yo pensaba, así que hice la bajada del Puerto corriendo con mas intensidad, aunque sin pasarme porque las rodillas dolían mucho. Y que nadie se ofenda, pero no pensaba yo buscarme una lesión haciendo un sucedáneo del reto con el que había soñado.

Así que me esforcé pero sin pasar los límites.
Y a cambio disfruté muchísimo de los paisajes, del camino...

Hacía frío y llovía. Para mi genial : ningún problema con la hidratación ni la comida, aunque la verdad solo tome un par de geles y medio plátano.


Siempre merece la pena
Cuando terminé de bajar y el terreno se hizo mas llano, en los últimos 6 km, me animé a ir mas rápido, y alcancé a mi compañero Mariano, que a su vez me había sobrepasado bajando el Puerto, de modo que los dos acordamos hacer los 2 últimos kms corriendo juntos y casi reeditar la entrada a Meta del Titán 2013. Solo nos faltaba Jose, que esta vez fue mucho mas rápido que nosotros.

Satisfecho por cruzar esa meta de nuevo, pero algo decepcionado, por no poder ponerme a prueba con el reto que todos habíamos soñado.
Contento de haber disfrutado de fin de semana estupendo.

Que rabia da guardar la bici en el trastero , y decirle: Hasta el año que viene, sin haber podido demostrar lo que habíamos entrenado durante meses.
Otro año será. Toca descansar.




lunes, 22 de septiembre de 2014

Qué nos espera.



A veces me hacen esa pregunta respecto del Titán. Por lo general atletas mejor preparados que yo.
Mas fuertes. Y lo hacen porque yo ya le conozco. Me he enfrentado a él ya tres veces, esta será la cuarta, y eso es ya una pequeña ayuda a mi favor.


El Titán es un Gigante, o así lo intuyo por lo enorme de su poder, de su fuerza para doblegar voluntades.
Este año el Titán ha crecido para su décima edición. Se ha hecho aun mas grande y poderoso. Ha aumentado sus distancias que serán 4 km de natación, 120 km de bici y 30 de carrera.

Es un Gigante invisible, o de camuflaje perfecto, que unos sitúan en un lugar, y otros en otro.
Para algunos se oculta confundido con la enorme montaña, en cuya cara se dibuja la cicatriz de la carretera que lleva al Puerto de Las Palomas.
Para otros está escondido en la silenciosa profundidad del embalse. Y para otros espera invisible en la plaza de Zahara, en el lugar de la ansiada Meta.

El Titán va a recibir a alrededor de 300 triatletas, con tres preguntas.
A cada uno de ellos, les va a preguntar:
- Quien eres.
- Qué quieres.
- Qué crees que mereces. (Yo he acabado entendiendo que esta última pregunta se refiere al trabajo, al entrenamiento realizado para afrontar el reto).


El Titán hace esta preguntas a todos los triatletas, cuando se introducen en el agua del embalse con sus neoprenos, en el preciso instante en el que comparten el reflejo sobre la superficie del ojo del Titán, con la Montaña y el pueblo de Zahara.
Ahí el gigante dirige su mirada por primera vez al triatleta, y lo evalúa por primera vez. Le hace esas preguntas, y escucha las respuestas. Pero no habla. Nunca responde.

El triatlón Titán es un viaje, y yo creo que es así como hay que entenderlo y asumirlo. Es una jornada, en la que se va a recorrer un durísimo trayecto en el que vas a tener que pelear todos y cada uno de los kilómetros. Pelearlos y disfrutarlos. Es un viaje, yo no logro verlo como una carrera. No hay reloj, ni contrincantes. Hay kilómetros y compañeros de viaje.

El invisible Gigante va a hacer sus tres preguntas muchas veces durante las horas que dura el Titán. Lo hará machaconamente, buscando la debilidad, la duda. Quebrantar la voluntad.
Nunca responderá, solo escucha. Y por respuesta siempre saca de entre sus manos un nuevo kilómetro, casi siempre mas duro que el anterior. Hasta que se pierde la cuenta.

Un lugar donde siempre pregunta, y yo personalmente pienso que se puede ocultar, es las rampas de esos casi 4 kilómetros de "Las Palomitas".
Ahí después de haber exprimido a todos los triatletas su jugo en la subida del El Boyar, en forma de sudor, y ya reducidos a pulpa y al borde de la deshidratación, nos suele preguntar de nuevo.
Y escucha divertido las respuestas, que antes, al principio, eran mas largas y heterogéneas, y ahora son mucho mas parecidas, y breves.
Básicamente la mayoría responderemos que queremos llegar a la Meta. Solo eso. Llegar en el tiempo y posición que sea, y poner fin cuanto antes al sufrimiento. Eso, y que esperamos merecerlo.

Cuando los titanes ponen pie en tierra, y echan a correr, ya no hay ninguno que no tenga un gran respeto, que no sienta humildad ante el desafío. Y tratarán de mantenerse inquebrantables a las preguntas en su cabeza, a la duda, a los kilómetros, a las cuestas.....

Y así muchos acabarán por llegar  a los pies del pueblo de Zahara, y les parecerá oír al Gigante decirles: "Aquí está. Esto es lo que has venido a buscar. ¡Ven! Sube aquí a buscarlo".

Y ya solo quedará subir esos durísimos 2 kms finales. Y ya el Titán no te vuelve a hablar. Y cuando acabas de subir, termina el silencio. Tu familia, amigos, la gente del Titán, y los compañeros del viaje que ya han llegado, celebran tu llegada. Te inunda la alegría y la emoción.
Y encuentras respuesta silenciosa a las preguntas silenciosas.Y le pones fin.
 Y el Titán te enseña las manos abiertas, con las palmas desnudas, que no ofrecen ya ni un solo kilómetro mas.




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