Todo lo bueno que se decía de esta prueba es cierto.
Por eso, da un poco de pena acabar así una prueba que estaba disfrutando tanto, que iba tan bien.
Pero valió la pena. Los kilómetros de coche que he hecho este fin de semana, el coste de la inscripción y el viaje, y el mal rato
Pero que me quiten lo bailado, que no es otra cosa, que el ambientazo previo, una natación de lujo, y una bici dura, pero que disfrute muchísimo.
Llegue con tiempo sobrado para organizarme los boxes. El pueblecito y el entorno, una delicia.
El agua está a una temperatura inmejorable.
Cuando dan la salida, voy tranquilo, a hacer mi carrera. Con muy buenas sensaciones, progresando y encontrando huecos sin dificultad.
Veo muy bien, y estoy bien situado y los primeros 600 metros adelantando mucha gente. Los siguientes 600, los nado casi solo, muy, muy cómodo.
Cuando hago el giro para el último 600 levanto un poco la cabeza para hacerme idea de mi situación y no veo a casi nadie detrás mía.
No lo entiendo. ¡Pero si yo estaba adelantando un montón de gente!
Miro adelante, y veo un grupo muy numeroso, a unos 50 metros, así que me digo: Pues nada, a meter el turbo, y a por ellos.
Lo hago así, y salgo del agua ya metido en medio de ese grupo.
Cuando me pongo de pie y me giro, me doy cuenta de que había mirado mal.
Llevo mucha gente detrás, lo que pasa es que iban en un grupo mas retrasado y por eso no los vi.
En efecto, cuando llego a los boxes veo que son mas las bicis que quedan que las que faltan.
Esto va bien.
Ahora la bici. De salida unas rampas bastante duras en los primeros kilómetros.
Y el resto un circuito con toboganes continuos.
Sobre el km 20, veo pasar en sentido contrario a los líderes. Son aviones. Van acoplados y zumbando cuesta abajo. Muy, muy seguidos.
Cuando llego a la altura de Atien
Viento fuerte en contra de vuelta. Que oportuno haberle puesto el acople nuevo a la bici el martes pasado, porque los 30 km de vuelta los hago casi enteros sobre los apoya brazos.
La bici es dura, y el viento pega, pero estoy muy animado y llevo buena cadencia.
Canturreo trepando en los repechos, y grito en alguna que otra bajada. ¡Estoy disfrutando!!
Bebo mucho, Me comí una barrita hace tiempo, y ahora en los 15 últimos kms me meto un gel.
Casi apunto de llegar en un puentecito un bache muy gordo que paso a casi 50. Imagino que es lo que fastidió las super-ruedas a los tres primeros según me contaron (llegaron con las llantas). Y Eva Ledesma, por su parte, que partió la cadena y tuvo que empujar la bici hasta arriba, y aun así ganó.
Bueno, sigamos con mi carrera.
Doy pedales con ganas en las últimas rampas. Ya llego. Miro el reloj. Mejor tiempo de lo que esperaba.
Hago la transición, tengo sed, mucha sed, en el avituallamiento cojo una botella, y la bebo casi entera.
Unos 500 metros después se acabó la carrera para mí.
Da mucha rabia e impotencia, tener las piernas relativamente frescas, y no poder correr, porque las nauseas te paran, en cuanto lo intentas.
El circuito a pie, era durísimo, pero es que en cuanto trataba de trotar más de 100 m, tenía que parar. Lo hice casi todo andando.
El cariño y los ánimos de la gente cuando entraba en meta de los últimos era realmente emocionante.
Un miembro de la organización abriéndome paso con la bici, el speaker anunciando mi nombre y el del club.
Y mi chica que me recibe en Meta, después de aguantar todas esas horas animándome y haciéndome las fotos, y las que le quedaban de aguantar a lo que quedaba de mí. Y de llevarme de vuelta a Madrid, muy hecho polvo y deshidratado.
Esto no puede seguir así. Si quiero seguir haciendo larga distancia, tengo que aprender a comer y beber. Es la asignatura pendiente.
Pero Pálmaces vale la pena. Mucho. Y el recuerdo que voy a guardar de esta prueba será muy bueno.