Una frase de Monserrat Caballé, que se me quedó “Trabajo deprisa para vivir despacio”.
Está muy bien.
Pero no me sale. Ya está. No me sale y punto.
Pero bueno, hoy sábado he madrugado. Así al menos hoy podré vivir despacio. Y me ha funcionado, he podido pensar en algunas cosas. Como mi cumpleaños del sábado pasado. He pensado en toda la genté que me felicitó, y en el buen rato que pasé con mi familia, con mi novia. Fue un buen día. No he podido pensar demasiado en ello hasta hoy, porque siempre tengo la cabeza en otras cosas y los pies corriendo de un lado a otro. Así que haciendo una metáfora algo “gore”, se podría decir que vivo desmembrado con la cabeza en un sitio, los pies en otros, y los ojos que van a lo suyo (esto último lo aprovechan bien los magos y trileros).
Pero bueno, al menos tengo mis momentos, de juntar las piezas y volver a la calma.
Y volviendo a mi cumpleaños tuve la suerte de compartirlo con gente a la que quiero y que me quieren. Toda una suerte.
En fin que después de pensarlo un ratito me viene otra frase a la cabeza que leí en el Blog de Davidiego. “Qué suerte que justo a mi

Disfruté de una riquísima tarta. No os hacéis idea de lo buena que estaba.
También hubo regalos.
Como se que a vosotros os interesa lo que os interesa, solo os voy a hablar de uno de ello. Un Gran regalo. Un mp3 acuático para hace mas llevaderas las largas sesiones de piscina.
Cuando lleguen claro, porque de momento estoy yendo lo justo.
Lo he probado y es estupendo.
Os iba a poner una foto mía con el gorro, las gafas, las pinzas y tal. Pero a vosotros os llega la imaginación, y a mi el sentido del ridículo.
Se coloca el aparatín entre la mejilla y la oreja, y suena divinamente.
Lo he cargado de música. Y es estupendo. Las sensaciones, ¿como explicarlo? Por ejemplo, pongamos que estoy escuchando algo d

Chof…. Chof…. AlejaaaaAaandro….. Chas… Chof… FernaaaaAaando……Chof.. Chas… Splash…
Y todo esto con una calidad estupenda, es como nadar en una mar de sirenas esperando que me llamen por mi nombre.
Aunque si se me apareciera esta sirena en mi piscina, llevaría un glamuroso modelo confeccionado con sardinas y boquerones, y a modo de tocado una sepia.
Es un regalo estupendo, de verdad.
Mi novia que fue quien me lo regaló, no digo a cambio, porque los regalos no son a cambio de nada, pero digamos que espera de mi, que a partir de diciembre literalmente "deje de ser Ironman y me haga Iceman".
Esto da mucho miedo viniendo de alguien con la peligrosa adicción de triturar todo el hielo que cae en sus manos para mezclarlo con ron kachaza, hierba buena, y tal.
Y aun dejando a parte el riesgo de ser canibalizado por una deboradora de mojitos, está el riesgo que supone en si mismo irse a un sitio tela de frío a dejarse caer por una pendiente helada sobre unas tablas. Ya os contaré.
PD. Estoy empezaaaando a entrenar.