miércoles, 14 de mayo de 2014

Entrenar

Es difícil explicar qué es lo de "entrenar" a mucha gente, que simplifica la Humanidad dividiéndola en dos tipos de personas: gente que se le da bien correr y otra gente que no . A los que se les da bien se apuntan a carreras si quieren y a los que no se les da no lo hacen, no pueden hacerlo.

Entrenar es ejercitar el cuerpo, para preparlo para un esfuerzo físico, unas destrezas determinadas.

Mucha gente tiene dificultad en entenderlo, y los mas generosos conceden que para los que lo hacemos se ha convertido en un saludable hábito (que también), y los mas críticos, que somos adictos, y estamos enganchados a nuestra dosis de actividad física, y que esa espiral inevitablemente acabará mal (que según casos también).

Cuando yo me encuentro incapaz de explicar acudo a las comparaciones, no siempre afortunadas, o a las metáforas.

El cuerpo se adapta. Se adapta a todo y cuando deja de hacerlo es porque te has muerto.
En el caso que nos ocupa se adapta al estímulo del entrenamiento y pierde las adaptaciones exactamente del mismo modo cuando no son necesarias. Y lo hace continuamente.

Por ello no sirve de nada un gran atracón de deporte un día, si luego no vuelves a "comer" en días.


Prepararse para una fecha, una carrera popular, o solo por estar en forma, se parece al propósito de llenar una piscina poco a poco, para tenerla disponible, para disfrutarla un día determinado.
El cuerpo se comporta como esa piscina, y solo hay un modo de ponerla a punto, y es llenándola a base de cubos de agua.


El mejor modo de hacerlo, el mas razonable, es llevar 100 cubos de agua todos los días. Durante meses.
Así cuando llegue el día, de ponerte el bañador, o el dorsal de una carrera, o la visita al nutricionista….o lo que sea, si eres constante tendrás la piscina llena.

El problema es la constancia. Porque esta piscina "especial" del cuerpo humano, como he dicho pierde las adaptaciones rápidamente. Es como si la piscina tuviera sus fisuras, sus grietas, por las que filtra y pierde agua.
Un par de días y se evaporarán los cubos de agua que echaste. Y volverás al mismo nivel.
O se vaciará por completo, en pocas semanas.

100 cubos de agua todos los días es el modo. Además está claro, que el primer día solo podrás llevar 20 cubos y poco a poco podrás llevar los 100. ¡Progresividad!

Alguno me dirá, y lo veo hacer a menudo: " Si llevo el doble de cubos, o el triple, en mucho menos tiempo tengo la piscina llena".
Sí , claro , puede ser. Pero imaginaros a una persona acarreando 400 cubos de agua todos los días. Es muy probable que acabe con la espalda destrozada, lesionado antes de acabar de llenar su "piscina".

Constancia, para llenarla, poco a poco,  y constancia para mantenerla llena.

Solo está "a medias", en periodos de descanso activo, pero mejor que nunca estén vacías. Cuesta partir de cero.

Y en el caso del Triatlón, tratamos de mantener llenas 3 piscinas.


Está claro que esto es una comparación. Si solo fuera llevar cubos, no creo que nadie lo hiciera. Queda demostrado que no soy bueno con las comparaciones.
La cuestión es que además, cada día de trabajo llenando la piscina nos resulta divertido, nos reconforta el cuerpo y  el espíritu. 

Cuando el deseo de acarrear cubos, no nace de la libertad individual, y del disfrute de cada día, sino de una especie de obligación, de un auto sacrificio que se asume como peaje para portar un dorsal el día de la carrera, entonces por lo general, no se aguanta mucho tiempo entrenando.