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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Escapada.

Cada vez se me apetecen mas cosas para el año que viene, pero aun mi calendario sigue casi en blanco.Ya iré contando según me decida, pero de momento solo estoy en condiciones de decir lo que no haré.

No voy a hacer la Maratón.
A parte de que me había pillado un poco el toro para prepararla, la razón principal es que tengo ya diagnóstico del traumatólogo, y parece que se me está fastidiando una "bisagra", así que como lo que me gusta es hacer triatlon pues voy a reservar mis cartílagos para ese tipo de pruebas.
A parte de reservar un poco mis kms de carrera, voy a hacer mucha bici, y ponerme a fortalecer las canillas para que no me roce la bisagra y dar mucha guerra en el 2009.

El traumatólogo que me ha atendido coopera mucho con mi adicción al deporte (si quereis os paso sus datos), y ha insistido en no prohibirme ningún deporte.
Le pregunté: ¿Puedo ir este puente a aprender a esquiar? Y contestó un escueto "Sip", aunque me puso cara de: son tus piernas idiota, haz lo que quieras.

Mi novia pertenece a una familia de adictos a la nieve. A ella le trae sin cuidado que deje de hacer la Maratón, o que me apunte a carreras de sacos, o a la cucaña olímpica.
Pero el que yo aprenda a esquiar, es algo innegociable, y de máxima gravedad.

Puestos a contar interioridades de nuestra relación, aprovecho para denunciar aquí publicamente, el desequilibrio que esto evidencia, ya que como mas de uno supondrá, si yo trato de exigir del mismo modo a ella, que practique triatlón, pues como que le entra la risa floja. Bueno, en realidad mejor dejarlo así, porque si se pone, lo mismo va y me gana.


Así que este fin de semana he hecho cerca de 2000 km rumbo a los Pirineos, solo para aprisionar los pies en unas pesadas botas, y deslizarme cuesta abajo por el hielo, con las piernas apretadas como si estuviera zambo, y el culo pa fuera.

María es una magnífica maestra, aunque no de las mas pacientes, así que me ha tocado aprender intensivamente, bajo el principio rector de "Si no te da miedo, no sirve para nada porque no progresas".

En aras de ese progreso y aprendizaje, me ha hecho todo tipo de faenas, haciéndome descender por lugares imposibles, a un ritmo que si no lo llega a remediar el final del puente, habría terminado en pocos días haciendo esquí extremo.

La verdad es que han sido unos días geniales, que además he podido compartir con mi hermana y mi cuñado.