domingo, 29 de abril de 2012

ICAN en imágenes.

Algunas fotos de Marbella.

Después del bajonazo físico en la carrera a pie que tuve, he pensado un poco, y repasando mis entrenamientos quizás no debí saltarme tantas veces la tirada larga a pie, en los dos últimos meses.
Es cuestión de echarle un rato y uno acaba encontrando una teoría o una excusa (según convenga) para casi todo.

Esta semana he vuelto a trotar, a rodar y a mojarme en la piscina. Por la mente ya rondan planes e ideas raras. No tengo remedio. Ni ganas de remediarlo.



Ese momento tan bonito





Natación fría

Quitándome el neopreno con prisas un par de avisos del gemelo.

¿Para Ojén? Seguir subiendo

A punto de entrar en reserva...demasiado pronto.

El momento que compensa otros.


martes, 17 de abril de 2012

ICAN Marbella 2012 (1,9 Swim - 90 Bike - 21 Run).



Mi crónica del reencuentro con la gente del ICAN. Desde luego están al nivel de las mejores organizaciones, pero lo mejor de todo es su actitud ante las dificultades, y problemas, siempre con la voluntad de darlo todo por el triatleta. Espero que no abandonen ese camino.

El día anterior a la prueba estuvimos inquietos, porque había un viento y unas olas tremendas, pero las previsiones era de que mejorara bastante para el domingo.

Yo me desperté un par de veces por la noche por los nervios. Mi habitación daba al mar y estuve todo el tiempo  con el sonido de las olas y el viento metido en mis sueños, y dando forma a escenarios terribles para la carrera del día siguiente.
En fin que cuando suena el despertador, yo ya estoy despierto, y corro a la ventana, para comprobar con alivio que las olas parecen pequeñas. Claro que hasta la ola de un tsunami es pequeña si se mira desde un 6º piso.

Llego con tiempo a los boxes, preparo la bici, y charlo un poco con Quini.
Después pongo las bolsas. Me doy cuenta que llevo el índice sangrando. No se si me lo he hecho con el clavo en el que cuelgo la bolsa, o cuando me pillé con la puerta del coche, pero el caso es que aunque es solo un pequeño corte, no dejó de sangrar en varias horas,  hasta que dejé la bici mas o menos.
Menos mal que en el Mediterraneo no hay tiburones. Al menos no de los grandes.



Tiburones en el agua no, pero fría de cojones. Perdón por la expresión pero es que cuando metí la cabeza, me daban punzadas de dolor en la jeta, y solo se puede decir eso. Fría de cojones.
Yo no volví a sentir los pies hasta poco antes de correr. 

Bueno volviendo a la playa, ahí estamos neopreno puesto, animándonos mutuamente, y yo pensando si  los Ironman hechos y derechos piden una tirita, o son mas de amputarse  el dedo y ya está.
Caigo en la cuenta de que tengo un poco de asma por la alergia, y claro he olvidado la medicación. Otra vez me he olvidado. Me pasa en 2 de cada 3 triatlones. Osea los que hago en primavera. Tendrán que prescribirme otra medicación para la memoria.


Y mientras pienso en estos y otros achaques, ¡Dan la salida!. Mogollón de gente. Nado sin ritmo, sin aire y metido en toda la melé. Hasta la primera boya, sin golpes, pero al llegar a ella, la mayoría levanta la cabeza y pasa con prudencia tranquilamente, pero una bestia parda, que iba detrás mía va a piñón fijo como un molino, sacudiendo mazazos al agua. Me arrea en la cabeza un buen puñetazo.
Ni levanta la cabeza. Es como un autómata. Sigue como si nada. Lo mismo le da sacudir el agua que cabezas, que todo lo que pilla. Debe ser que ha perdido la sensibilidad con el frío.
Le grito ¡Animal! o alguna tontería así. Oigo a alguien, seguramente otro damnificado, que me dice: "Tienes toda la razón".

Encaramos la segunda boya, y la verdad, que es un mal rato. Las olas eran medianas pero con poco espacio entre ellas, y además había corriente. Era imposible nadar con ritmo y además tragabas agua. Probé respirando por la derecha, por la izquierda. Daba igual.

Poco antes de las segunda boya empiezo a nadar mas cómodo. ¿Cambió la dirección de las olas?. Ahora las tengo de frente. Sí si ¡Mucho mejor!.
No, nada eso. El mar no ha cambiado, soy yo el que está nadando como para irse a una playa Siciliana mas o menos.
Rectifico rumbo, y retomo el bueno, que esa dinámica de  sin ritmo y tragar agua.

Giro la segunda boya, y veo que lo siguiente es ya la playa, pasando cerca del espigón del Puerto.
Llevo nadando un rato con la pierna un poco acalambrada, pero nada importante.

Salgo del agua, y veo a toda la tropa camaleónica sentada en el suelo tratando de vestirse. Eso me tranquiliza porque pensé que era de los últimos en salir del agua.
Me siento yo también. Me saco con prisas el neopreno, y suelto el primer grito por un tirón en el gemelo. Me pongo el calcetín con prisas y otro grito por tirón en los isquios.

Me agarro el músculo y me pongo a reirme, porque esto es de idiotas.

A ver si no es de idiotas: Estamos unos 50 tíos con una edad ya, calados hasta los huesos, retorciéndonos por el suelo, como si fueramos alguna especie de feo mamífero que hubiera escupido el oceano a la orilla y que  estuviera en pleno proceso de depelleje de neoprenos.

Por si la comicidad del momento se me escapaba, ahí estaba María gritándome:
¡Ánimo Gordi! Que guapo que estás ahí mojado, con toda esa licra empapada, pelado como una rana. Guapo, guapo. ¡Si te viera tu madre!.
El que tenía al lado, descojonado.



Imposible no sonreir a la fotógrafo

36 Camaleones. Una especie en franca expansión.
Total que cuando consigo ponerme todo (ponerse guantes y calcetines sin sentir las manos y los pies, tiene lo suyo), salgo con la bici.
Me tomo con calma la primera subida a Ojén. Veo a algunos compañeros camaleones, cerca. Algunos ya bajan como aviones, cuando me queda aun bastante para llegar al alto.
Veo a Paco Espejo cerca, y decido que es mi referencia.

En la segunda subida lo cojo. Charlamos un rato, pero cuando quedan solo 6 km para llegar al Alto de Ojén, en un momento de entusiasmo decido que quiero ir mas rápido, porque la verdad es que estoy cómodo subiendo.
No le digo nada a Paco, y cambio el ritmo, pero se vino conmigo hasta arriba.
Pensé para lo que queda, apretamos un poco este trecho que luego es solo bajar.


Tras la bajada, divertida y fácil, me di cuenta que el tramo entre Marbella y Puerto Banús, que había despreciado, como si fueran kilómetros de la basura, iba a requerir bastante energía, sobre todo porque se había levantado un fuerte viento en contra, lo que se sumaba a la pendiente.

Total que llego a la transición tras Paco, pero con la sensación de haberme quedado sin nada de energía para correr.
Además no he comido todo lo que debía, porque no me entraba en las subidas, y tampoco iba a atiborrarme en la única bajada.

Empiezo a correr detrás de Paco, quiere que vaya con el, pero a la altura del faro, le digo que no. No puedo llevar un ritmo ni medio decente.
Las piernas me duelen ya un montón y acabo de empezar a correr.

Decido que tengo que apostar mi estómago a Rojo o Negro con otro gel, el último, y a ver que pasa, porque no tengo nada de energía para correr.

Me lo tomo, y aunque no me deja KO el estómago, no acabo de digerirlo.

Durante los siguientes 10 kms me centro en dominar el dolor de piernas, y el malestar del estómago.

Los camaleones nos vamos animando, somos muchísimos. Los novatos en la distancia están haciendo un papel sobresaliente.

Yo decido que tal y como están las cosas, tengo que evadirme, olvidarme de la carerera, sentir como si solo fuera un entreno mas.
Disfrutar del mar del paisaje..tranquilzarme,….Pero ¡Joder como duele!. Sigo improvisando truquitos mentales, cosas que me hagan sentir fuerte.
¿Cómo he hecho 2 Ironman? ¿Por qué soy Ironman? Porque puedo seguir y seguir cuando no hay un puñetero gramo de Hidrato de carbono. Puedo seguir cuando no queda, ni grasa ni nada, en todo el cuerpo, y sigo aunque duela.


Muy duro, muy feliz.

A ver, que sí, que serán tonterías de enajenado, pero de otra manera no podría haber hecho los 21 kms corriendo. 
Es que el clásico ¿Qué somos hombres o ratones? no me funciona porque evoco mentalmente mi propia imagen durante horas en la bici estática del gym o en la cinta de correr, y no me parece muy  diferente de un hámster.

Pues si. Los 21 km corriendo. Despacio pero corriendo.
Que esa es otra. Cada vez que paraba de correr (paraditas técnicas), los solidarios triatletas me gritaban: ¡No pares!, todo menos parar, sigue corriendo. O también "Tranquilo vente conmigo, así a mi ritmo" que además lo suele decir un tío mientras te adelanta a ritmo de keniata.

Porque piensan que yo paro por un tema mental.

Alguna vez he estado por gritarles como Lola Flores: "Si me quereis ¡Irse!". Que no le dejan a uno ni parar a soltar un gasecito de la combustión de geles isotónicas y resto de guarradas.
Dejarme si quiero parar a calmar mi estómago y disfrutar de unas nauseas con un par de arcadas. Os lo agradezco, pero prefiero hacerlo parado.

Hecha esta acotación de carácter general, la verdad es que el estómago no dio casi guerra esta vez. Nos conocemos y sabía que no podía pedirle mas o petaría. Así que solo bebí un poco de agua en los avituallamientos, y tomé un poco de plátano.

Cuando quedaban unos 7 km el estómago ya no molestaba nada, y pude por fin concentrar todos mis super poderes mentales en el dolor de las piernas, con lo que todo fue mas fácil.

Me ha resultado una prueba muy dura, y me ha llenado la cabeza de dudas y preguntas. No esperaba sufrir tanto y creo que por eso sufrí. Parte de culpa la ha tenido el cambio de recorrido ciclista, de casi llano a casi montaña, y mis pocos kms de bici en los últimos 20 días.

Mención especial al impresionante papel de mi Club, el Triatlón Camaleón. Fuimos los mas numerosos en participación, con bastantes que debutaban en la distancia, y el desempeño de casi todos, cada uno a su nivel, fue, repito:  impresionante.

Otro lujazo. Los acompañantes, fueron unos animadores de primera. Incansables. No me faltaba un grito de ánimo cada pocos kms. Incluso en el recorrido ciclista. De principio a fin de la prueba.
Muchas Gracias, a todos, en especial a María.

jueves, 12 de abril de 2012



Pre- ICAN

El otro día leí estos datos sobre la evolución de las licencias federativas:


Año 
2000- 4.000 licencias.
2004- 7.000 licencias.
2008- 12.000 licencias.
2011- 18.000 licencias.

Nuestro deporte crece y se hace cada vez menos extraños a la gente. Cada vez somos menos bichos raros.

Pero los triatletas siempre tendremos nuestras cosas.

Por ejemplo, siempre estaremos dando la brasa a alguien cercano, hablando sobre nuestra próxima prueba.
La elegida para buscar el Puerto de Ojén
Consultaremos con frecuencia las previsiones meteorológicas de cualquier rincón donde nuestro deporte nos reúna incluso con semanas de anticipación a la prueba.
Mimaremos los detalles, pensaremos en mil alternativas, estudiaremos recorridos, y perfiles, altitud, distancias.

Cuando en realidad da todo un poco igual, porque nos enfrentaremos con La Prueba y afrontaremos sus dificultades, como vengan, y cuantas sean. Tirando de sensaciones, y experiencia quien la tenga.

Al final poco importará que sople Levante, poniente, que haga frío o calor, que llueva o no, que las olas sean grandes o esté el mar plano.
Nos enfrentaremos con la misma decisión a lo que haya.

Pero a pesar de ello, no lo podemos evitar. Vivimos con auténtica ansiedad la cercanía de la cita. 
Nada menos que 35 Camaleones marchan a Marbella.
Aunque haya otras pruebas, aunque disfrutemos mas de los entrenamientos que de la competición. Aunque este no sea mas que un pasatiempo, una forma de vida, pero nunca el centro de ella. 
Lo cierto es que la prueba para la que hemos entrenado todos los días durante meses, va a ser un poco la medida de nuestro trabajo, de nuestros esfuerzos, y el momento de compartirlo con otros.

Así se explica un poco que tanto yo como el resto de compañeros del Club Camaleón estemos esperando con impaciencia la llegada del domingo.
Para mi no es el primer ½ Ironman, para otros es uno a añadir a una larga lista, y para muchos de los que van es la primera vez.
Pero todos los novatos y los experimentados estamos ansiosos.

Por fin el ICAN Marbella ha llegado, y nada menos que 35 camaleones iremos para allá a poner a prueba nuestro entrenamiento, nuestros límites en competencia con el resto de participantes.

Si todo va bien, volveremos con el orgullo de ser finisher.



domingo, 1 de abril de 2012


Semanas rápidas, triatleta lento.


Las semanas  de esta primavera, pasan rápido. Me parece increíble que ya estemos  abril!. Las semanas se han sucedido con rapidez. Los días me han atropellado uno a uno, sin que ni agenda alguna, ni todo el esfuerzo y concentración por mi parte, hayan podido evitar que uno tras otro en oleadas, se estrellen sobre mi, me revuelquen, y cuando al final de cada jornada, logro ponerme en pie y sacar la cabeza para tomar aire, el siguiente  día me golpea y me sumerge en un nuevo revolcón.
Así está siendo para mi este atropellado principio de año…

La primavera la estrené yéndome a un estupendo fin de semana rural con amigos, en las que disfruté de ellos y la naturaleza. Por cierto que supieron disculparme   cuando saque las zapas, que no pude evitar echar a la maleta, y me perdí por el monte durante una hora para cumplir entreno.

No hay semana igual a otra. La siguiente semana, ya de regreso a la urbe, en un entorno mucho menos natural, me pilla de sopetón un buen  ataque de alergia de 3 días, lo que confirma mi opinión de que en cuanto a alergia se refiere es mucho mas sospechoso el entorno urbano y las especies de árboles y plantas de crecimiento rápido con las que pretendemos cubrir la piel gris de la ciudad, que la propia naturaleza, en toda su diversidad botánica.
Muy fastidiado, incluso con la medicación.

Con unas cosas y otras, mis entrenamientos, se han vuelto irregulares los dos últimos meses, con alguna semana buena alternada con varias mediocres.

Esta que termina era mi última oportunidad de hacer una semana buena, antes del ICAN de Marbella, y creo que lo he conseguido. Ha sido intensa, y por fin tengo la sensación de cuerpo algo sobrecargado de entrenamiento. Aunque en realidad parte de la culpa  de tener el cuerpo pesado, es que hoy, por primera vez en 15 días alcanzo las 8 horas de sueño seguidas.
Los números dicen que debería estar en forma, al menos en la misma forma que el año pasado por estas fechas. Pero las sensaciones no son demasiado buenas.
Supongo que cuando descanse debidamente estaré mejor.

Tengo muchísimas ganas del 1/2 Ironman ICAN Marbella. Me da bastante pena perderme Elche, después de tres años seguídos. Pero Málaga está mas cerca, y sobre todo, vamos a coincidir allí, mas camaleones que nunca en una prueba larga.
La presencia de nuestro club, va a ser masiva.
Me preocupa mucho la bici. Yo siempre voy con un saldo de kilómetros pedaleados ridículos. Este año no es excepción. Y ese circuito de toboganes, probablemente con viento, que los sinceros reconocen como duro, me tiene un poco mosca. 
Larguísimas dos horas ayer.
Aunque se que lo único que tengo que hacer para garantizar mi llegada a meta es ser coherente con lo entrenado y no tratar de firmar durante la carrera cheques que mi cuerpo no pueda pagar.
Si soy capaz de ese ejercicio de humildad y prudencia, estoy seguro que, salvo que tenga algún incidente, no tendré problemas en llegar a meta y con buenas sensaciones.

Desde hoy hasta que ese día llegue, solo dos semanas, que son ya de adaptarse a las cargas de estos meses, y dejar que el cuerpo recupere.
Lamentablemente me temo que raro será que me monte otra vez en la bici hasta que llegue la fecha. El tiempo de este fin de semana se ha encargado de abortar mi último entreno bueno sobre la bici, y que tuviera que conformarme con el sucedaneao indoor. La Semana Santa se presenta igual ya que estaré de viaje. Así que nada, últimos 20 días de pedaleo estático, ya que soy de los que solo puede sacar la bici en fin de semana. ¡Que triste!  Pero bueno es lo que hay. Hoy día es mas que nunca  una suerte y una bendición, contar con un trabajo aun cundo no deje demasiado tiempo para mas cosas. Ojalá pueda seguir quejándome de solo de eso.



miércoles, 14 de marzo de 2012

Ya es primavera.


La gente sale a la calle, porque desea salir a la calle.
Las horas de luz y el sol, mejoran su humor.
La gente cuando espera en un semáforo en la parada del autobús, cierra los ojos y dirige su cara al sol para sentir el calor en su rostro.

Deciden que estas tardes tiene una excelente temperatura para salir a correr, y las aceras y los parques se llenan de personas que desean inhalar a grandes bocanadas la primavera que se respira ya en montones de sutiles aromas de las plantas el parque, y en el incienso que se descubre en algunos rincones de esta ciudad.

A veces la Primavera, ni en pintura quiero verla.
Y la gente se muere de ganas por tomar una cerveza fresquita al sol con amigos.

Y le entran una ganas horrorosas de escaparse a la playa, lo que a su vez le recuerda la necesidad de acudir al gimnasio a arreglar un poco el cuerpo que ineludiblemente tendrá que exhibir en la la playa.

Y los chicos y las chicas, prueban a ponerse ropa de verano ya  durante alguno de estos tontos días de inicio de primavera, y pasarán frío en las mañanas y las noches que aun no mantienen una temperatura como para vestir así.

Fuera perneras, fuera manguitos, el buff se queda en casa. Hoy sin cubrebotas y con el mallot de verano.

Y la gente acude a los gimnasios que se llenan.
Y la gente ocupa las cervecerías y los veladores que se llenan.
Y las avenidas son un ir y venir de gente paseando.



Y por lo que a mi respecta me empiezan a picar la nariz, los ojos, y pierdo un buen tanto por cien de mi capacidad pulmonar, cuando no empiezo directamente a dar pitidos de asma.

Por delante tres meses de medicarme, y algunas semanas claves de exponerme lo menos posible a la agradable primavera.

No obstante. Bienvenida.
Que me gusta este momento de sacarlas de la caja.

Señoras y señores, dado que escribo poco ultimamente, aprovecho la ocasión para presentarles un nuevo juego de neumáticos. El anterior acumulaba ya demasiados kms.

La marca ha tenido a bien, respetar este año los colores de mi club y hacerme el modelo que siempre compro, a juego con el Verde de nuestras equipaciones.

Yo preferiría un patrocinio, la verdad, pero se agradece.

Los entrenamientos algo irregulares, pero creo que me van a llegar como para poder acabar le ICAN Marbella (Half), para el cual no queda mas que un mes.

Motivadísimo y como loco por swimbikerunear, que driría alguien que yo me se.




martes, 7 de febrero de 2012

En lo bueno y en lo malo.

Me bajé de la bici,  entre las sombras de un crépusculo que me venció, que llegó antes que yo.
Fin de una salida que me habá negado ni un solo kilómetro fácil, ni un solo momento de paz. Ni uno de esos instantes de otras veces, de bajar el pulso, llenar el pecho de aire, sentir el sol  encenderme las mejillas, y guiar mi vista hacia la contemplación del paisaje que atraviesa mi bici casi en silencio.
Mirar mas allá del molinillo de mis pies, de la cuneta gris, de la frontera del arcén, hacia el paisaje que no se mueve, que permanece parado brillante iluminado e inmutable. La quietud de una foto pero no por el tiempo de una instantánea, sino por el tiempo en que se crea una obra pictórica y mas aun.


Pero hoy no.
Hoy la vista no iba mas allá del molinillo de los pies, de las ruedas de perfil medio trazando eses a capricho de las ráfagas. De la inspección de mi propio interior buscando fuerzas, buenas sensaciones, y razones para estar ahí precisamente un días como ese.

Hoy la quietud del cuadro, era movimiento caótico.
Viento y frío
Banderas prisioneras estirándose torturadas por un viento atroz. Árboles  meciéndose con violencia, a veces volcándose al borde del naufragio, al borde de besar la lona. Todo se mueve, los árboles, hojas volando, ramas que caen. La silenciosa e inmutable imagen de  otras veces es ahora una caja de ruidos que cruje, aúlla y silva, cambiando a cada momento.
Todo se mueve a mi alrededor, a tanta velocidad que parece que yo apenas me moviera.
Bueno, realmente, apenas me muevo. Busco en el cambio de la  cabra, pero ya no quedan combinaciones mas fáciles.
Me esfuerzo a cada pedalada. Tranquilo Jesús dale duro. Hoy tocaba sesión intensa, no pasa nada. Descuida, que ya te divertirás de vuelta con el viento a favor.

Y si solo fuera el viento, pero es que ese frío viento del norte, movía un ambiente de menos de 7º,  y no soy yo de llevar mas ropa de la necesaria.
Claro que ¿cuanta es la necesaria?. Y ¿cuanto tardaremos en hacer la ruta con este viento?

Cada minuto de esas 3 horas me robó poco a poco la  energía y  las ganas y el calor, de la ilusión de salir con mi cabra a hacer kms.

La tarde no me concedió un solo km de tranquilidad en el trayecto de ida.
Y de vuelta, es cierto que volaba sin bajar de  30 kms/h ni un instante, pero sentía frío, y la inquietud de ver como el sol se escondía mas rápido de lo que había calculado.
¡Dale fuerte que se hace de noche!

Habrá días mas divertidos te lo prometo.
Al fin en el destino, transición. Dejo la bici, me calzo las zapatillas, y maldigo una vez mas el día que me ha maltratado, y que sin saber como mas fastidiarme, me ha acabado por negar hasta la luz. Ya solo quedan girones del día en el poniente.
Con mis zapas ya en los pies me cruzo frente al espejo, y veo una cara envejecida de quejas, malos pensamientos, y frío.
Una cara que reflejaba todo el resentimiento acumulado durante tres hora contra las inclemencias. Tan malvado y sombrío era el gesto que necesité un segundo para reconocer mi propia cara en el espejo, y primero asustarme, luego sentir un poco de pena de mi mismo. A continuación  estornudar un par de veces.

Y a seguidamente pensar:
"Que le den por culo a la carrera de transición. ¡Ya he pasado bastante frío hoy! ¡Al Carajo!"


Hoy ya he olvidado el disgusto, y quizás por tanto que pasé con ella ayer, hoy la quiero mas, y me siento mas unido a ella.

El sábado saldremos y trataremos de que todo sea  mejor pequeña....... por cierto ¿Te he dicho que se prevé otra ola de frío siberiano?



viernes, 27 de enero de 2012



II Duatlón de Sevilla.


Aunque el nombre sugiera que solo lleva dos ediciones, en realidad, se lleva haciendo muchos años el duatlon en Sevilla. Yo ya lo hice en el 2007.
Batallitas a parte, lo que si que tiene esta edición del refundado duatlón, es una participación masiva.
Creo que mas de 500 duatletas entre todas las categorías, y un recorrido muy bonito, similar al del triatlón de Sevilla.

Camaleones: ¡Izquierda! izquierda derecha izquierda..
Está bien eso de competir en tu casa. Despertarte sin demasiado madrugón en tu cama, desayunar tu comida y tu café, y salir hacia los boxes tranquilamente es una suerte.
Tan fácil todo que llego de los primeros a a zona. Muy abrigado, la espera no se me hace demasiado larga.
Preparo todo, me paseo un poco por los largísimos boxes. Me saludo con  los conocidos.
Oigo como le dicen a Maria Pujol,:

-Mira que referencia mas fácil. Nuestra bici al lado del árbol sin hojas.

Y yo que estoy cerca, tomo nota. "Atento Jesús al árbol sin hojas".

Puntualmente se da la salida, y de entrada tengo que renunciar a mi ritmo crucero de larga distancia, que es lo que me gusta, porque me quedo muy atrás.
Aquí el que no corre el km por debajo de 4 min queda muy en evidencia. Pandilla de obsesos hiperentrenados.
Hasta parece que fuera rápido
Total, que subo revoluciones y corro los 5 km primeros en unos 19 algo. Que para mi es mucho correr.

Llego a los boxes ahogaito, y mirando desorientado a los árboles del parque. De espaldas a las bicicletas buscando al arbolito.
Espero que nadie haya sacado una foto de mi cara de estupor, cuando tras hacer media docena de veces el gesto de mirar a los árboles y a las bicis alternativamente, ahí plantado como uno mas del parque, caigo en la cuenta de que cada tres árboles con hojas de la alameda, hay otro sin alopécico.
Como el peor de los globeros empiezo a buscar mi bici en los boxes en zig zag, tropezando con la gente... Eché un rato allí. Mas el tiempo que perdí poniéndome los guantes de la bici.

Salgo para la bici. Monto, y doy pedales a toda. Aunque tengo mucha sed, se que tengo que aguantarme, hasta que me asiente un poco, y baje el pulso, y quizás con suerte, pueda ponerme detrás de una buena rueda.

Esto de las pruebas sprint tiene que ser malísimo. Mi pulso no ha bajado del 90% desde que empecé.

Primera transición y ya llevo esa cara
El circuito de bici, que recorre la Isla de la Cartuja, y bordea ambas orillas del Guadalquivir, es muy bonito, pero yo no veo mas allá de las ruedas que persigo, ahora cazo, y ahora pierdo.
Pierdo un grupo muy bueno, pero para el que hacen falta mas piernas.
Uno de sus integrantes, con equipación de Movistar, sería compañero intermitente durante toda la bici.
A veces tiraba yo delante, a veces él. Lo dejaba atras y me cazaba de nuevo.
Pero en general no puedo decir que pudiera aprovechar ningún buen grupo.

Cuando quedan ya pocos kms, al doblar una rotonda veo que me va a coger un grupo numeroso, con dos o mas compañeros camaleones, pero después de tantos kms de esfuerzo, no me apetece renunciar a la ventaja, y en compañía del Sr Movistar, me voy a cazar a un Veterano/Cohete, que me ha pasado el solito, dando pedales cerca de los 40 Km/h. ¿Y este? ¿De donde ha salido?
Me custa la misma vida cogerle, en un momento que tiene de relax, en el tramo que pasa junto al río. Me la juego un poco en un par de curvas, aprieto, y ya está. Tengo su rueda. Ahora a aguantar. Y aguanto 300m.
Es lo que tardó este individuo, en girar su cabeza lentamente, como la niña del exorcista,y comprobar mirando de reojo hacia atrás que tenía un chupóptero globero a rueda.
Esa mirada fría, gélida, anticipó el siniestro sonido, clac-clac, de su cambio, y momentos después el tío volaba otra vez rozando los 40 Km/h.
¡Asocial! ¡Antipático! ¡Ea! vete tu solo.
Este tío o hizo el primer segmento andando o se le despistó su bici como a mi. Si no a ver como se explica que no haya ganado la prueba.

Llego a la T2 haciendo esta vez una transición rápida. Ya correr.
Me las apaño para llevar un ritmo que ni me sirve para adelantar, pero evita que me adelanten, y ya está.
Mejores sensaciones de lo que esperaba, y divertido.

Un placer compartirlo con la gente del club, y comprobar que cada vez hay mas gente que conozco que se ha metido en el mundillo este.





miércoles, 18 de enero de 2012


XXX Cross de Itálica


No. No me he ido. Y aunque he dejado de escribir este tiempo no ha sido por falta de ganas, sino mas bien de tiempo.

Pero aquí sigo. Sin entrenar todo lo que quisiera pero sin dejar de hacerlo.
Ahora dedicado a unas cosas, ahora a otras. Un poco a todo, no demasiado a nada.
Y aun en estas condiciones, quizás el cross mas popular.

En ese estado psicológico mío, que un amigo hace poco bautizó con nombre de psicopatía: Soy Tripolar.
Y ni sigo tratamiento ni tengo interés en curarme de eso.

No me queda otra que ser breve, por aquello de lo que me acabo de quejar de la falta de tiempo.

Llevo un invierno de catarros leves pero frecuentes. El último que aun arrastro no me ha impedido colgarme el dorsal para correr en Itálica.
De camino ya el pulsómetro advertía, 20 ppm mas de lo normal: ¡Estás malito aun!.

Además mucho frío y lluvia. Pero nada.
Yo ni caso. Me colgué el dorsal, y disfruté por segundo año consecutivo del Cross de Itálica.
Tripolar- No sigue tratamiento.
Como no estaba la cosa para correr mucho, me coloqué muy atrás, y por ello tuve que hacer los primeros 3000 m a ritmo de manifestación. Casi 6 min/km. Mucha gente, mucho barro, y mucho cuidado de no resbalar, y acabar comiendo barro.

Luego la segunda vuelta corriendo con alegría por debajo de 5 min.

Mucha gente que como yo, no se iban a perder esto, por un poco de frío, mucha agua, y barro.
Llegué al coche con material para fabricar 200 ceniceros y 10 botijos, y la excusa perfecta para lavar al fin mis zapatillas.

Volveré por aquí espero que esta vez si, en breve, para seguir contando.





miércoles, 14 de diciembre de 2011


Puente pirenaico y primera experiencia con la BTT.

Os cuento brevemente, después de demasiado tiempo sin escribir, como van las cosas.

El entrenamiento bastante bien. Mas o menos cumpliendo, aunque algo corto de carrera a pie y natación, pero de eso se trata que donde yo flojeo mas es en la bici.

Sobre la bici, cumpliendo.

El último episodio, totalmente imprevisto ha sido el pasado viernes de puente.
Como digo, cogí el viernes de puente, y estuve por los Pirineos Aragoneses.
Conocí por allí tomando una cerveza a Juan Carlos y Diego, deportistas aficionados como nosotros, que en seguida me hicieron varias preguntas sobre el Triatlón y el Ironman. Un par de horas después, al despedirnos, me invitaron a hacer con ellos al día siguiente una salida de bici.

A mi la confección de una maletita tipo Ryan Air a mi pesar, no me había dado siquiera la alternativa de incorporar equipaje deportivo. Ni unas míseras zapatillas.
Cuando se lo expliqué en seguida Juan Carlos se ofreció a prestarme todo lo necesario (Gracias una vez mas). Como el mismo me explicó, él y su familia, habían vivido toda su vida sobre dos ruedas. Con o sin propulsión, lisas o con tacos. Pero siempre ruedas.

A mi se me acababan las excusas, y además me apetecía, así que solo faltó que María se uniera a ellos animándome a aceptar.

Así fue como a las 8.00, estaba yo en una gasolinera de Biescas preparado para lo que creía sería un paseito agradable por esas preciosas carreteras de montaña.

Puede que fuera previsible, pero yo que solo tengo bici de carretera, pensaba en una salida sobre asfalto.
Me desayuné con la verdad, la ropa y la bici prestada, y la promesa de que la ruta sería asequible.

Así fue que en unos minutos me estaba dirigiendo a la montaña mas cercana por un camino de piedras que ya se me atragantó de inicio, mientras me acostumbraba a una bici Bici de Montaña.
Ya en los primeros metros tuve que bajarme de la bici, al no haber atinado a quitar el plato a tiempo en una zona de pendiente y piedras.

Me temí darles la mañana a los 5 que venían conmigo.
Quité el plato (además con carácter casi definitivo), y las cosas empezaron a ir mejor, salvo alguna confusión con el cambio invertido de la maneta derecha.

Nos dirigimos por un camino forestal, ancho aunque bastante roto hacía el pueblo de  Yesero, con una subida constante.
Entendí viendo a los demás que aquí se trataba solo de hacer el molinete y tratar de permanecer sentado. Creo que no se notó demasiado que vivo en Sevilla, y que acostumbro a llanear con una bici de carretera durante todo el año, pero por si acaso se lo advertí.

Los paisajes para mi indescriptibles. Esas montañas pobladas de bosque y salpicadas de verde oscuro. De ocres amarillos y rojos, de los árboles de hoja caduca. Con Biescas cada vez mas pequeña al fondo del valle. Era realmente bonito.
Llegamos a un alto, descendiendo a continuación hacia el pueblo de Yesero.
El Yesero, de donde veníamos al fondo
Desde allí enlazamos con la carretera para coger una nueva ruta hacía la ermita de San Bartolomé, que era parecida a la anterior en cuanto a casi nula dificultad. Un carril, algo roto con piedras, surcos, etc, pero ancho y muy asequible.
Me imagino que estuvimos allí otra hora subiendo dirección a la Sierra Tendereña, con dos pequeñas paradas para admirar el paisaje. Ahora el pueblo de Yesero  aparecía a lo lejos en la ladera opuesta del valle.

Cuando por fin acabamos de subir, Juan Carlos dijo:
- Pues ya está. Ahora viene lo divertido.

Y iniciamos la bajada por donde habíamos venido.
"Lo divertido" era tirarse por ese camino roto que habíamos subido durante casi una hora, pendiente abajo a toda velocidad.
Y la verdad es que era divertido, aunque a mi la prudencia de estar estrenando montura, y experiencia off-road, me hacían tirar de freno mas a menudo que ellos, que yo creo que solo lo tocaban en las curvas.
Me fui divirtiendo a pesar de no sentirme como digo demasiado seguro bajando por esos caminos, a veces por encima de los 50 Km/h.
A menudo se me pasaba por la cabeza, que mucha suerte tenía que tener, para que uno de mis "uys" no acabara materializándose en mi primera caída.

Pero no. Llegamos al punto de encuentro fijado, donde desviamos la ruta metiéndonos por un sendero, de entre 1/2 y 1 metro de ancho, técnicamente entretenido para un novato como yo, aunque luego mirando las rutas en internet he podido ver que no pasaban de una dificultad "media".
Yo me lo tomé con calma. Después de mas de 30 km, venía lo complicado y tocaba ser prudente. Quité plato, piñón grande y con paciencia.

El sendero era realmente bonito. Piedras, ramas sobre una alfombra de hierba verde brillante. Todo ello abrazado por el bosque que parecía tener volcada toda su energía en borrar la cicatriz que había trazado ese pequeño camino.

Increíblemente bonito para mi, un urbanita sureño muy poco paseado por naturalezas tan frondosas. Lo que estaba viendo me parecía propio de alguna trilogía sobre magos y anillos mágicos, si se me permite el desliz friki.

Bajada desde la caseta de las Bruxas
Antes de llegar al final de ese tramo, el camino perdió durante un lapso de 100 metros la vegetación para convertirse en cornisa de un metro de ancho, en todo un señor barranco.
Ni que decir tiene que aquí opte por desmontar, no fuera que un error, me hiciera caer al vacío al menos 20 metros antes de poder golpearme con nada sólido.

El final de ese tramo, era la bajada que parte de la caseta de las Bruxas, nombre que me justifica un poco el "frikismo" anterior, y demuestra que algo de mágico tenía el lugar.

La bajada muy entretenida consistía básicamente en una sucesión de terrazas  en pendiente por las que se bajaba la montaña dirección a Biescas. Al final de cada terraza un giro de 180º enlazaba con la terraza siguiente.

Al  principio me detenía en cada giro, pero poco a poco, los iba ya encadenando sin dificultad.
Y así llegué al final. Biescas a solo 500 metros. Tenía que bajar por un camino de piedras junto al Río y ya está. Debí haberme pareado a pensar eso de que hasta el rabo todo es toro, porque precisamente el final se me atragantó.
Confiado en unas habilidades que no tenía, me lancé hacia abajo esquivando las piedras hasta que no atiné con una de ellas. La rueda delantera se clavó cruzada en ella, la trasera se levantó y salí lanzado por encima. Un clásico de las caídas.
Aterrizaje sobre antebrazo y ambas rodillas. Mucho dolor, pero sin consecuencias, mas allá de unos rasguños bien repartidos, y un largo, pero poco profundo corte en la rodilla.
Un peaje barato, que supongo era inevitable pagar, por mi bautismo con la de montaña.
Mas de 40 kilómetros y caerse al final.

La caída ya olvidada con la cervecita, y los torreznos en el Bar, y ya deseando tener oportunidad de repetir.
Y muy agradecido a Juan Carlos y Diego por haberme permitido disfrutar de la experiencia.

Alguna fotos han sido sacadas de la página GPSPirineo, en la que podéis ver algunas de las infinitas rutas de esta zona.
Muy muy recomendable.

Dibujo a ojo de la Ruta seguida.




miércoles, 9 de noviembre de 2011


Comenzamos.

Llevo semanas tratando de arrancar.
Alguna semana no cuajaba porque venía mal dada.
Otra era un puente viajero con los amigos.
De por en medio 15 días de resfriado.

Total que la semana pasada parece que al fin arrancamos la temporada triatlética detenida el 16 de septiembre en el ICAN de Mallorca.

Y no se me ocurre otra cosa como sesión inagural, que quedar con un buen puñado de compañeros del Club, para hacer dos horitas de bici.
Una salidita corta.

Engañosos diminutivos para embaucarme: Una maldita emboscada diría yo.

Me encuentro con ellos al comienzo de la ruta, en una rotonda. Nos vamos saludando sin parar.
Me pasa Juan Luis y  nos saludamos, me pasa Dani nos saludamos, Iván, Jesús, me pasa otro compañero camaleón ¡que Argon mas chula! (luego supe que era Gerardo).
A lo tonto me han pasado los 10 o 12 que iban.

Y de pronto se vuelven todos locos.
El Plato, los piñones y ya tenemos la ensalada. A correr como locos.
Que hay viento en contra. Da igual.
Ejemplo de tener una pájara en la bici.
Que es cuesta arriba. Pues Mas fuerte.
Que es principio de temporada. Bueno no dejes para mañana lo que puedas machacar hoy.

Estoy indignado. Muchos de ellos tienen un entrenador, y el resto tenemos un plan de entrenamientos.
Estoy seguro, que en las instrucciones del día todos llevávamos una salida suave sin pasar del 70 % en las pulsaciones y segurísimo que íbamos todos por encima.
Porque mira que sudaba el personal.

Pues nada, antes que ceder y perder la rueda del compañero, la muerte. Antes muerto que deshonrado.

Una falta de sentido común total, de la que me dejé contagiar plenamente. Que uno tiene tanta testosterona y ausencia de luces como cualquier otro.
No sirvió mi lucha para otra cosa que para perder la moral, la honra, y que mis patas ardieran como nunca.
Vilmente descolgado por el ansia de guerra de un pelotón desbocado de compañeros.
Foto de archivo para ilustrar mi mala cara .


Pensándolo con calma, qué esperaba si en los dos últimos meses he cogido la bici solo una vez, y tampoco soy lo que se dice Contador.
Mas no por ello deja de escocer.

Pero bueno, ya está pasada la página , y por fin mis entrenamientos 2011-2012 han arrancado.
Se que poco a poco iremos a mejor.

Los contadores a cero. Propósitos, planes, objetivos e ilusiones ¡Comenzamos!!